Son momentáneos; Sin embargo sus repercusiones nos siguen hasta el final de nuestras vidas. Son olvidables, pero nunca los olvidamos. Pueden ser grandes o pequeños, inicuos o inocuos, lamentables o risibles, simplemente destructivos e inclementemente devastadores. Nuestros errores son el peso que cargaremos siempre a nuestras espaldas; Sin embargo, no todos los cargamos de la misma manera. Algunos son capaces de lidiar con sus errores con una entereza envidiable, aceptando las consecuencias sin chistar, con toda la responsabilidad que conllevan; Otros, en cambio, se limitan a pasar el tiempo arrepentidos y pensando en hasta que punto esos fallos cometidos antaño han afectado sus vidas, e intentan de manera inútil y desesperada regresar al pasado, a como todo era antes, solo para no lidiar con las equivocaciones que cometieron. Eso es deprimente. El humano debe aprender de sus errores y aceptar las consecuencias para poder avanzar, no es factible quedarse atrás, esperando que las cosas se solucionen. A veces cometer una equivocación es justo lo que debemos hacer para llegar al lugar en el que tenemos que estar y aceptarlo. Las cosas no siempre saldrán como uno lo desea y qué bueno, la vida sería demasiado fácil si así lo fuera. Los errores son una carga que se queda muy clavada en nuestra consciencia, en nuestra memoria; Los errores nos hacen pensar, nos hacen sufrir, pero con el paso del tiempo se aprende a vivir con ellos.
Encontrábase una flor en la pradera En la espera de tiempos mejores Esperando la vuelta de la primavera Con ansías de olvidar todos sus temores Sintióse solitaria de repente Al percibir que nadie admiraba su belleza Esa belleza que ahí estaba Pero no mostraba, carente de entereza Y así existió durante largo tiempo Esta flor con inmensa beldad Solitaria cuando rodeada estaba De cariño y sentimientos de verdad Y un día, veíase llegar su amor ansiado Aquella primavera que tanto había esperado Pero algo estaba mal, pensó la flor No era eso lo que había soñado Una vez más el miedo apoderosé de ella Y la congeló en dolor y espanto No sabía que más hacer Ahora que la invadía el dolor y el llanto Veía mientras tanto el sonreír De sus bellas compañeras Pero ella estaba sola Hundida entre sus penas Los meses pasaron y todo estaba por acabar Y ya la flor entendió su realidad Era bella en demasía y por fin lo pudo ver ...
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